La ‘OTAN de la Meca’ Entra en Acción con el Apoyo Militar de Turquía y Pakistán A Arabia Saudí



La ‘OTAN de la Meca’ Entra en Acción con el Apoyo Militar de Turquía y Pakistán A Arabia Saudí
16px
32px

El Pacto de La Meca, firmado el pasado agosto por los líderes de Arabia Saudí, Pakistán y Turquía, se ha activado por primera vez incluso antes de su ratificación completa. Tras el incremento de los ataques de los hutíes a Arabia Saudí y el avance en Yemen de este grupo armado aliado de Irán, Turquía y Pakistán han acordado enviar tropas y equipamiento militar para defender el territorio saudí, sus ciudades sagradas y sus enormes infraestructuras petroleras.

El Comité Político Estratégico y de Defensa del Pacto se reunió el lunes de emergencia en Riad para evaluar la situación con la asistencia de los ministros de Exteriores y Defensa y representantes de los Estados Mayores de los Ejércitos de los tres países. La decisión tomada fue la de garantizar un “rápido despliegue” en Arabia Saudí. “La seguridad de cada una de las partes es un componente integral de la seguridad colectiva de los tres países”, se lee en el comunicado que se publicó tras la reunión, en la que se eligió al teniente general pakistaní Nauman Mahmood como primer secretario general de la nueva alianza.

“Los hutíes han precipitado la activación de la cláusula defensiva de esta alianza, porque, siendo francos, institucionalmente el Pacto de La Meca aún no está preparado, necesita tiempo. El Parlamento turco ni siquiera lo ha ratificado”, explica a EL PAÍS el analista Ömer Özkizilcik, del centro de estudios Atlantic Council. “No preveo una intervención militar directa de Turquía y Pakistán en Yemen, pero sí un despliegue para proteger Arabia Saudí y que estas medidas de apoyo se intensifiquen gradualmente”.

Islamabad ya desplegó en primavera unos 8.000 soldados y una escuadrilla de 16 cazas, así como drones y sistemas de defensa antiaérea en Arabia Saudí para defender a ese país de los ataques iraníes, en el marco del acuerdo bilateral de defensa firmado por ambos países en 2025 que ha servido de germen del Pacto de La Meca para la Defensa Mutua. Todo apunta a que ahora incrementará ese contingente añadiendo más capacidad de artillería, misiles y tropas, según medios pakistaníes.

Hace unos días, la agencia Reuters publicó que el despliegue del país asiático había alcanzado entre 30.000 y 40.000 efectivos, aunque posteriormente el Ministerio de Información de Pakistán desmintió esta información como “especulativa”. Sin ofrecer, eso sí, datos concretos sobre el tamaño del contingente enviado a Arabia Saudí: alega que los detalles operativos son confidenciales.

Varios medios turcos cercanos al Gobierno de Recep Tayyip Erdogan publicaron este miércoles información sobre el despliegue turco, que todavía es limitado dada la autorización parlamentaria necesaria para enviar misiones militares al exterior.

“El Ejército turco defenderá la Meca 110 años después”, es el titular repetido por varios diarios turcos —pro y antigubernamentales— en referencia a la batalla de La Meca en la que, durante la I Guerra Mundial, los otomanos fueron derrotados por la alianza entre rebeldes árabes y el Imperio Británico, perdiendo así su control tras cuatro siglos de dominio sobre la ciudad más sagrada para los musulmanes.

Ankara mantiene desplegada desde hace unos meses una misión compuesta por unos 200 asesores e instructores militares, equipamiento de guerra electrónica y sistemas de defensa aérea de fabricación nacional destinados a la defensa de infraestructura energética de crucial importancia, según han publicado los diarios Yeni Safak y Yeni Akit, ambos cercanos al Ejecutivo de Recep Tayyip Erdogan.

El plan ahora es ampliar este despliegue con el envío de nuevas baterías de misiles tierra-aire y tierra-tierra, un contingente de fuerzas especiales e incluso cazas y pilotos de las Fuerzas Aéreas Turcas cuyo objetivo será hacer frente al lanzamiento de misiles y drones por parte de los hutíes y proteger el oleoducto Este-Oeste y las ciudades sagradas de La Meca y Medina. Los medios turcos también hablan de la posibilidad del establecimiento de una base militar turca, que funcionaría al margen de la que operarán de manera conjunta las fuerzas saudíes y pakistaníes.

Más Información

  • Los cuatro pasos marítimos que tienen al mundo en vilo

“Dado que Turquía y Pakistán poseen una gran experiencia y conocimientos, adquiridos en Siria y Afganistán, sobre cómo intervenir en guerras civiles, interactuar con grupos armados y fortalecer las capacidades de los socios locales, el hecho de que compartan información de inteligencia y experiencia con Arabia Saudí puede resultar mucho más efectivo que cualquier apoyo aéreo”, apunta Özkizilcik.

Con todo, para el envío de un contingente, el Gobierno de Turquía necesita pedir permiso al Parlamento, por lo que se espera que, en los próximos días, se presente una propuesta para su tramitación que aclarará los detalles de la misión. De momento, el jefe de la oposición, el socialdemócrata Özgür Özel, ya ha anunciado que su formación votará en contra: “No podemos aceptar el aventurerismo que, un siglo después, pretende volver a enviar a soldados turcos a los desiertos de Yemen, sirviendo a las órdenes de [Donald] Trump”.

El Modelo Libio

Los medios turcos coinciden en que el modelo para el despliegue será el realizado en Libia en 2020, cuando un contingente limitado de expertos militares y el envío de equipamiento defensivo sirvió para defender Trípoli del avance de las fuerzas del mariscal Hafter (apoyado por Rusia, Egipto y Emiratos Árabes Unidos).

Entonces también se contó con el envío de mercenarios sirios como tropa de choque, pero ahora estas fuerzas se han integrado en el nuevo Ejército de su país. Las fuentes citadas por los medios turcos aseguran que en ningún caso las tropas cruzarán a territorio yemení, si bien el diario Yeni Akit asegura que en la contraofensiva del Gobierno yemení contra los hutíes se está utilizando tecnología militar turca, en particular drones armados.

La firma del Pacto de La Meca, con sus cláusulas de defensa mutua, ha encendido las alarmas en algunos países enfrentados con los firmantes. En particular en Israel —cuyas relaciones con Turquía están en mínimos históricos—, pero también en la India o en Irán, pese a que el ministro turco de Exteriores, Hakan Fidan, ha subrayado que esta alianza es defensiva y “no va contra ningún estado”.

Özkizilcik quita hierro al hecho de que el despliegue turco en Arabia Saudí pueda poner a Teherán en contra de Ankara, dado su apoyo a los hutíes: “Turquía mató a cientos de milicianos proiraníes y a docenas de miembros de la Guardia Revolucionaria iraní en sus intervenciones en la Guerra de Siria sin que eso provocase un enfrentamiento directo con Irán. Ambos países se reconocen como rivales geopolíticos, pero son capaces de compartimentalizar sus relaciones y mantener buenos vínculos bilaterales a la vez que compiten a escala regional”.

El analista turco del Atlantic Council cree que el Pacto de La Meca —al que algunos analistas se refieren como OTAN musulmana u OTAN suní— “no sólo ha llegado para quedarse, sino que reconfigurará el panorama de seguridad en Oriente Medio” a medida que se incorporen nuevos países. “Encaja en la dinámica global de asumir mayores responsabilidades en cuestiones de seguridad a medida que [en la era Trump] Estados Unidos se retira de diversas regiones”, zanja.