Trump Multiplica Sus Viajes A Estados en Liza Ante las Malas Proyecciones de las Encuestas



Trump Multiplica Sus Viajes A Estados en Liza Ante las Malas Proyecciones de las Encuestas
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El lunes por la mañana, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se subió al Air Force One camino de Nebraska. El martes estará en Maryland, antes de volver el miércoles a Texas, donde estuvo ya hace unos días. El jueves será el único día que pase en Washington, pues el fin de semana pasará por Nueva York, Tennessee, Alabama de nuevo y Virginia. Y eso tras haber visitado desde principios de mes también Ohio y Oklahoma. Los presidentes norteamericanos viajan mucho, pero no tanto. La única razón de ese despliegue agotador son las elecciones de mitad de mandato (midterm) del 3 de noviembre, en la que están en juego todos los escaños de la cámara baja y algo más de un tercio de la Alta. O más bien, la única razón es que las encuestas son cada vez peores para los republicanos y Trump, que ha convertido estas elecciones en un referéndum sobre su gestión, no soporta la idea de perder.

Ahora mismo, los Republicanos tienen el control del Congreso, pero por poco. Su mayoría en la Cámara de Representantes (218-214) y el Senado (53-47) es más débil de lo que parece. El presidente tuvo un control casi absoluto en 2025, pero este año ha sido incapaz de mantener del todo prietas las filas. Lo que sumado a fallecimientos, enfermedades y peleas le ha hecho perder votaciones importantes y perder la paciencia a la Casa Blanca. El sábado, sin ir más lejos, Trump publicó el teléfono móvil de un senador de su propio partidoanimando a sus millones de seguidores a hostigarlo porque no apoya una ley para suprimir el cambio de hora de verano invierno, algo que le molesta profundamente porque las tardes se acaban demasiado pronto y hay pocas horas para jugar al golf.

No es sólo eso. Esta semana, el enésimo escándalo en la capital lo ha protagonizado la administración al usar fondos públicos para pagar anuncios en televisión para presumir de los que considera sus grandes éxitos. No es directamente campaña electoral, porque él no sale en las papeletas, pero casi, porque como implora una y otra vez a sus votantes, todo el mundo debería ir al colegio electoral pensando que lo está.

Nerviosismo

Las razones de sus nervios son claras. La mayoría de las encuestas dan la ventaja a los demócratas en los lugares clave: Alaska, Iowa, Maine, Michigan, New Hampshire, Ohio y Texas. Incluso en Nebraska, donde Trump se impuso por más d 20 puntos en 2024, hay dudas. La última ronda de datos de Siena/The New York Times indica que a menos de un mes ya "los demócratas han tomado la delantera o tienen empates o resultados muy ajustados en cinco estados tradicionalmente republicanos donde buscan arrebatar escaños en el Senado para obtener el control de la cámara. Los demócratas lideran entre los votantes probables en las elecciones al Senado en Texas y Alaska. Tienen ventaja suficiente en Ohio, estado que se ha inclinado hacia la derecha durante años. Los republicanos mantienen una ligera ventaja en Iowa, pero los demócratas están prácticamente empatados con los republicanos en Kansas, estado que no ha votado por un senador demócrata desde 1932".

Hace meses que se da por hecho que los Demócratas iban a recuperar el control de la Cámara de Representantes, pero también parecía imposible un sorpasso en el Senado, ya que no es sólo recuperar esos tres escaños cruciales, sino que en realidad hay al menos otro, el del en teoría independiente John Fetterman en Pensilvania, con el que no cuentan en la práctica ahora mismo, al menos para lo principal de la agenda de Trump. "En conjunto, las nuevas encuestas sugieren que los demócratas tienen varias vías para recuperar la mayoría en el Senado", dice el análisis del Times/Siena.

Una de las noticias del fin de semana ha sido que uno de los comités de acción política republicano (super PAC en el argot), el vehículo con el que empresas y millonarios pueden inyectar fortunas en las campañas para financiar anuncios, ha decidido retirar los fondos en la pelea en Carolina del Norte, donde ven cada vez más difícil ganar, para meterlos en Kansas. Si los demócratas ganan el voto popular por 10 puntos (su ventaja promedio actual en la media de los sondeos), obtendrían 33 escaños extra según Mindset, una empresa especializada. Eso ubicaría las ganancias de este año entre las ganancias demócratas de 2006 (31 escaños) y las de 2018 (40 escaños).

Malos Indicadores

Según los modelos de Nate Silver, uno de los grandes gurús electorales en EEUU, aunque lo habitual es que haya un retroceso de 7 a 8 puntos en contra del partido del presidente durante las elecciones de mitad de mandato, respecto a las presidenciales anteriores, este año podría subir a 10-11 puntos en contra de Donald Trump. "Estas son unas de las elecciones más consistentes que he intentado pronosticar, en el sentido de que prácticamente todos los indicadores son malos para los republicanos. Excepto quizás el financiamiento externo; ese es el único punto a su favor", escribe en su último boletín.

Según este análisis, ahora mismo es más probable que los Demócratas se lleven Kansas por primera vez en casi un siglo que los Republicanos conserven Texas. Números que recuerdan cada vez más a las elecciones de mitad de mandato de 2006, en las que los demócratas recuperaron 31 escaños en la Cámara de Representantes y 6 en el Senado y consiguieron la mayoría en ambas cámaras, debido a la impopularidad de George W. Bush.

El dinero, sin embargo, es un factor decisivo. En el pasado los Demócratas han soñado con tener senadores en Texas o Kansas y al final murieron en la orilla. Esta vez los números son mejores, pero las campañas necesitan cantidades ingentes de dinero, sobre todo en las últimas dos semanas, y los bolsillos republicanos están muy llenos.

Sin embargo, la popularidad de Trump, que se ha empeñado en que todo gire en torno a él y no cuestiones estatales o locales, ahora mismo, está en mínimos. La media de encuestas de la CNN le da sólo un 34% de aprobación. Su promedio está en -22,7. En este mismo punto de su primer mandato estaba en -11,0, y Biden en -8,8. En la guerra con Irán, solo aprueba su gestión un 28% y la desaprueba un 66%; y en economía, casi igual: un 31% a favor y un 65% en contra. Según datos de AP-NORC. Un 65 % de los adultos atribuye los precios inusualmente altos a las políticas de Trump, y un 52% de los republicanos cree que se queda corto en el coste de la vida. The Wall Street Journal recalca que su índice de aprobación, del 37 %, es el más bajo para un presidente poco antes de unas legislativas desde George H. W. Bush.