Plan de Rusia: Que una Europa Asustada Corte la Ayuda A Kiev



Plan de Rusia: Que una Europa Asustada Corte la Ayuda A Kiev
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Europa se ha puesto en guardia ante una inminente nueva escalada rusa. Estados Unidos ha advertido a varios países europeos de una posible operación rusa con drones desde el Mediterráneo. Emplearía drones Gerbera ocultos en el contenedor de un mercante, según publicó ayer EL MUNDO gracias a una fuente cercana al Ministerio de Defensa de Lituania.

Los gobiernos europeos ven cada vez más que la amenaza más inmediata de Rusia no es un ataque militar convencional, sino una campaña de acciones encubiertas y negables destinadas a desestabilizar a los aliados de Ucrania y a erosionar la unidad occidental a medida que la guerra se prolonga. El ministro de Asuntos Exteriores lituano, Kestutis Budrys, afirmó que la Inteligencia aliada apuntaba al riesgo de que Rusia intentara aumentar la presión sobre los países de la OTAN mediante ataques contra infraestructuras críticas y otras formas de actividad híbrida. Y avisó de que los ataques pueden ir más lejos en el ámbito geográfico. "Por parte de Rusia existen algunas consideraciones para intensificar la situación de forma horizontal, por así decirlo, o geográfica", declaró Budrys, que proviene directamente del ámbito de la seguridad nacional y los servicios de Inteligencia.

Ni Guerra Ni Paz

La guerra no se divide entre paz e invasión a gran escala. Hay un espacio intermedio de sabotajes, propaganda, ciberataques, operaciones encubiertas y provocaciones que Rusia lleva años utilizando. En ese terreno, Moscú puede elevar la presión sin cruzar de golpe el umbral de una guerra abierta. La campaña híbrida rusa en Europa busca, según varios análisis, explotar las divisiones entre los aliados y reducir su respaldo a Ucrania. El ministro de Asuntos Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, afirmó que dicha actividad ya no era simplemente una amenaza. "No son sólo amenazas; son ataques reales", dijo Sikorski a Reuters, citando incendios provocados, explosiones, incursiones con drones y lo que Varsovia afirma que fue una violación deliberada de su territorio con un misil de crucero.

Putin afronta una guerra mucho más larga y costosa de lo previsto, con el frente casi estancado, ataques ucranianos en territorio ruso y una economía bajo presión. A la vez, Trump ha reducido el respaldo de Washington a Ucrania y ha relegado Europa, mientras la guerra con Irán consume arsenales estadounidenses. Putin podría considerar que una acción limitada le permitiría medir la cohesión de la OTAN y explotar el cansancio de los europeos con la ayuda a Kiev.

En el Mediterráneo la negación sería más difícil: frente a España no resulta creíble un dron ucraniano desviado. Moscú necesitaría sembrar pruebas falsas o ampararse en la opacidad del mercante.

El Gerbera vuela a 160 kilómetros por hora, tiene hasta 600 kilómetros de autonomía y una carga explosiva de cuatro o cinco kilos. Montadas las alas en cubierta, bastaría una catapulta. Desde 200 o 300 kilómetros mar adentro alcanzaría puertos, aeropuertos o recintos militares. No destruiría una gran infraestructura, pero puede dañar equipos o forzar un cierre de un aeropuerto. La alerta ha trascendido después de que el jefe de la CIA, John Ratcliffe, volara el 25 de agosto a Moscú vía Riga. The Wall Street Journal dijo que fue a advertir a Rusia de que no atacase a la OTAN; The New York Times, que instó al Kremlin a negociar.

Conforme Estados Unidos ha ido saliendo del escenario europeo, los países de la UE han ido ganando relevancia ante los ojos de Rusia: por eso se está produciendo la escalada de los drones sobre Polonia del año pasado a los drones en el aeropuerto de Leipzig ahora, el encontronazo con bengalas con Dinamarca, etc.

Ucrania afronta un invierno muy duro y una grave escasez de interceptores. En agosto, Zelenski dijo que los aliados habían entregado en lo que iba de año un tercio de los misiles de defensa aérea suministrados en todo 2025. Rusia prepara nuevos ataques contra la infraestructura energética; aumenta así el riesgo de más víctimas y de que millones de personas pasen el invierno sin luz ni calefacción.

Ucrania podría defenderse peor, pero aspira a atacar más lejos. Sus drones ya alcanzan objetivos en la retaguardia rusa y Kiev asegura que ha empleado el misil balístico Sapsan. La producción y la eficacia de estos sistemas siguen siendo difíciles de medir; otros modelos, como el FP-7 y el FP-9, continúan en desarrollo, según el análisis de Meduza sobre el programa ucraniano de misiles. A Moscú le costaría interceptar una capacidad de ataque más amplia. Pero también podría intentar que fueran los gobiernos europeos quienes presionaran a Kiev para limitar sus operaciones, por temor a una escalada. En campaña electoral, incluso un candidato que no actúe al dictado del Kremlin puede encontrar rentable pedir contención a Kiev... esta vez por el bien de Europa.

Putin afronta una guerra mucho más larga y costosa de lo previsto: el frente apenas se mueve, Ucrania ataca infraestructuras en territorio ruso y la economía sufre nuevas tensiones. A la vez, Trump ha vuelto más incierto el respaldo de Washington y ha trasladado a Europa parte del coste de la ayuda militar, mientras la guerra de Irán consume arsenales. El análisis del centro polaco OSW plantea que Moscú busca intimidar a los países europeos para reducir su apoyo a Kiev. Una acción limitada podría servir a Putin para medir la cohesión de la OTAN y explotar el cansancio de los aliados, sin necesidad de iniciar una guerra abierta.

En cierta manera, Ucrania es la fruta que Putin no pudo comerse con cáscara en 2022. Ahora Rusia ha conseguido quitar, por las buenas, la corteza más dura: Estados Unidos. Queda pelar capas que considera más blandas: los aliados europeos. En Moscú, portavoces del putinismo como el asesor Serguei Karaganov están convencidos de que Europa no puede librar una guerra ni proteger a aliados sin Washington.

La Unión Europea no se está rearmando con la suficiente rapidez ni eficacia para alcanzar su objetivo de estar preparada para defenderse de Rusia en 2030, según el resumen ejecutivo de un informe de la UE preparado para los líderes del bloque y al que ha tenido acceso Reuters. Los planes actuales de los miembros de la UE "no parecen cumplir" el objetivo de subsanar las deficiencias en áreas como la defensa aérea y antimisiles, el combate terrestre, las fuerzas navales, las reservas de municiones y los drones, según afirmó la Agencia Europea de Defensa en su primer informe anual sobre la preparación para la defensa.

Macron, Objetivo Prioritario

Francia sería el objetivo principal. Es la única potencia nuclear de la UE. La "disuasión avanzada" de Macron permite consultas, ejercicios y despliegues temporales de medios franceses con capacidad nuclear; la decisión de uso sigue en París. La ventaja francesa frene a Reino Unido es la autonomía industrial y de decisión: desarrolla sus propias cabezas nucleares y controla sus misiles y plataformas. Si Londres quisiese activar su arsenal, está condicionada porque sus cabezas y submarinos son británicos, pero los misiles Trident son diseñados y fabricados en Estados Unidos, proceden de un arsenal compartido y se mantienen en la base de Kings Bay, en Georgia.

Finlandia ya se incorporó al paraguas nuclear francés y Estonia negocia cómo unirse. Además, Francia también codirige con Londres la Coalición de Voluntarios y ha llevado más lejos las garantías militares para Ucrania. La presión llega a siete meses de las presidenciales. Matrioshka, Storm-1516 y otras redes prorrusas han falsificado noticias y logotipos de medios para atacar a presidenciables centristas como Gabriel Attal, Édouard Philippe y Raphaël Glucksmann con bulos sobre su salud, drogas o corrupción.

Moscú sólo necesita elevar el coste de la política francesa. Mélenchon, que en 2014 celebró que Crimea estuviera "perdida para la OTAN", se preguntó si la amenaza rusa crece por los ataques ucranianos en profundidad. Ese es el efecto buscado: que Europa limite a Kiev. En el extremo derecho, Agrupación Nacional se ha distanciado del Kremlin, pero Louis Aliot pidió "cerrar el grifo" de la ayuda y Le Pen cree que Francia no puede costear más apoyo financiero.

Italia Y España, Hinchar Los Extremos

Italia presenta otra posible grieta. Giorgia Meloni ha gobernado como atlantista, pro-UE y firme con Ucrania. Roberto Vannacci, ex general y aliado de Matteo Salvini, la desafía por la derecha con Futuro Nazionale, anti-UE y prorruso, que ronda el 8%. Pactar con él ahuyentaría al centro, pero excluirlo divide al bloque conservador antes de 2027. Ayer, el ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, rechazó la "alarma lanzada" por estas revelaciones. "Ya vivimos tiempos difíciles y de gran tensión, y nadie necesita más leña al fuego", dijo en X, rechazando confirmar ese aviso de la CIA.

España es otro punto en tablero de posibles escaladas, y también votará en 2027. La crisis de Ceuta ha expuesto la vulnerabilidad ante la zona gris y fallos de anticipación. Podemos rechaza enviar armas y reivindica el "no a la guerra". Vox no es putinista: condenó la invasión y apoyó a Ucrania. Pero su soberanismo, sus aliados próximos a Orban y su rechazo a más integración europea ofrecen otro flanco débil.

Parece que Rusia ha olido la debilidad europea. "Si se produce una retirada importante de la Fuerza Aérea estadounidense de Europa, a los europeos les faltarán municiones y tripulaciones preparadas a la escala necesaria", explica Jack Watling es investigador principal de Ciencias Militares Aplicadas en el Royal United Services Institute.

El International Institute for Strategic Studies registró 144 incidentes con drones en 13 países, casi la mitad sobre instalaciones militares. En Francia sobrevolaron Mourmelon, Eurenco y la base de submarinos nucleares de Île Longue. El instituto cree probable que una campaña rusa usara buques de la flota fantasma. La inteligencia militar danesa advirtió este jueves de que Rusia intensificará su guerra híbrida y calificó de "bajo pero creciente" el riesgo de un ataque limitado: drones o misiles contra infraestructuras que sostienen a Ucrania, o bien operaciones de falsa bandera con aparatos aparentemente ucranianos. Una invasión sigue siendo improbable, pero ya no puede excluirse.